Relato de ruta

24Dic15

Un viaje mas

Rumbo a Chumphon, la temperatura que te envuelve es siempre la misma, una mezcla de baño turco y cama solar. El avión tiene pintando un pico de ave en la punta de la cabina del piloto, el tamaño es un poco más grande que un bus de línea.  Por estos lados, se accede caminando hasta la escalera del avión. Miro las hélices y pienso si llegaré a destino.

Luego de volar entre pozos de aire y a muy baja altura, me encuentro a media noche en un aeropuerto en el medio de la selva tropical, ventanillas cerradas, último vuelo que llega a la ciudad. Pregunto ingenuamente si puedo caminar hasta el centro de la ciudad, los empleados ríen se miran entre ellos y los ojos quedan como dos líneas finas. Pregunto por un remis, taxi?, se vuelven a reír, ya no hay nadie en el aeropuerto, en unos minutos se cerraran las puertas. Veo una camioneta en la puerta, pregunto dónde va, me responden que al hotel X, y es exclusivo para los huéspedes, rápidamente y con una sonrisa en mis labios respondo, justamente es al hotel que voy! La ciudad quedaba a mas de 20 Km del aeropuerto, selva de por medio.

En la recepción pregunto por un cuarto, acto seguido un  muchachito me lleva por un laberinto de escaleras, preguntándome si quiero un cuarto con calor o sin calor…sin palabras. Farfullé  room, not hot, quiet, cheap, please, two nigth.

Finalmente me ubican en un cuarto con un balconcito, y baño que da a un callejón donde las mujeres se ganan la vida nocturna, duermo.

Despierto luego del mediodía, camino por las calles polvorientas en busca de comida, empiezo a ver hombres vestidos de blanco y descalzos. Corriendo por una calle hacia una dirección, comienzo a seguirlos. Se organizan en una marcha, y los sigo desde la vereda, veo que algunos de ellos se auto latigan las espaldas, sangran y las camisetas blancas se tiñen. Cada tanto hay unos hombres gordos que azotan a quienes no poseen la herramienta adecuada, todos se dirigen a un gimnasio a algo parecido, a esta altura ya entendí que no es un congreso de artes marciales, pero aguardo afuera. Aparecen unas camionetas que en sus cajas llevan unas mujeres entronadas en sillones ornamentados maquilladas, solemnes, silenciosas, ni dignas ni amedrentadas, estatuas de carne entre hombres mancillados. No me atrevo a ingresar al gimnasio, (hoy no me apetece auto flagelarme), me conformo con comer unas brochettes de hongos blancos y delgados, picantes y a la vez suaves. Vuelvo al hotel, preguntándome  si mis improvisaciones turísticas son las correctas. Pido un trago Sex-Thai, tiene jengibre, no distingo el resto de los ingredientes, pero adormece. Sexo solo en mis sueños.ashurablood1

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